Agua, esencial para la vida

El agua es esencial para la vida, inherente para el latir.

Hoy, 22 de marzo, es el Día Mundial del Agua. En 2010 la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció que "el derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos”1.

A pesar de ello, el agua se ha capitalizado, se le ha puesto precio, valor de mercado y cotiza en bolsa desde finales de 2020. Nos encontramos actualmente en una crisis del agua a nivel global vinculada a la demanda de los centros urbanos y a las explotaciones agrícolas y ganaderas industriales que sobreexplotan los recursos hídricos.

La pobreza hídrica es una realidad que avanza a pasos gigantescos en todo el planeta, en zonas geográficas de África se depende al 95% de las lluvias como recurso hídrico, al no poseer infraestructuras adecuadas. Esta situación impacta en el acceso a derechos humanos, especialmente a derechos vertebradores (aquellos que te abren la puerta a otros derechos) como el de la educación. En este sentido, la ausencia de infraestructuras de agua y saneamiento en las escuelas son fundamentales para la higiene y el bienestar de los niños y niñas, su ausencia pueden aumentar el absentismo especialmente entre las niñas.

Pero no tan lejos, aquí en España más de un 20% de la población tiene dificultades para pagar los recibos de agua y se realizan más de 300.000 cortes de suministros en hogares al año; a este contexto se suma la presencia de la gestión privada del agua, o modalidades mixtas, en los municipios andaluces, una experiencia que nos dice que la privatización aumenta los precios, los impactos medioambientales y dificulta el acceso por motivos socio-económicos.

Desde la perspectiva de la soberanía alimentaria, la privatización del agua es una estrategia más en el proceso de la privatización de la naturaleza, el agua es un bien común por eso es necesario defender su gestión pública para avanzar hacia el acceso al agua como derecho universal y no como privilegio. 

El agua como bien esencial para la vida y desde el posicionamiento de la soberanía alimentaría debería de estar al servicio de las agriculturas que2:

  • están gestionadas en primera persona por el pequeño campesinado
  • están adaptadas a sus diferentes ecosistemas (ya sean de secano o de regadío).
  • fijan  población en el territorio y crean puestos de trabajo.
  • tienen como finalidad directa la producción de alimentos diversificados
  • usan técnicas y tecnologías aprehendidas y controladas por la propia gente campesina, de reducidos costes energéticos.
  • cuidan la fertilidad del suelo y no dañan el medio ambiente.

El agua está bio y antropológicamente vinculada a la vida humana, como dice Paco López, defensor del derecho humano al agua “el agua no se destruye, está científicamente comprobado, puede que la tengamos ahora más sucia, más contaminada, más tóxica pero es siempre la misma, por eso, cuando yo bebo agua cierro los ojos, porque es el agua que bebían mis antepasados3”.

Hoy, cuando bebas un vaso de agua cierra los ojos y piensa en tus antepasados.


 


 

1 Resolución 64/292 de la Asamblea General de Naciones Unidas, 2010. Accesible en: https://www.un.org/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/RES/64/292&Lang=S

2 Agua para alimentar al mundo en Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas. Accesible en: https://www.soberaniaalimentaria.info/publicados/numero-14/179-agua-para-alimentar-al-mundo

3 “Tejiendo redes en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. Accesible en: https://participamostransformamos.org/wp-content/uploads/2018/10/tejiendo-redes3.pdf